El pasado 30 de abril, Colombia celebró por primera vez el Día del Valor Empresarial, una fecha que reconoce la significativa contribución de quienes deciden emprender, generar empleo y aportar al desarrollo del país. Cada microempresa que nace y se mantiene viva es sin duda una muestra de valentía y optimismo con el futuro.

 

Detrás de cada taller, tienda, peluquería, emprendimiento digital o negocio familiar, hay una historia de esfuerzo. Hoy, el 97% de las empresas en Colombia son Mipymes, responsables de buena parte del empleo —aún poco formalizado— que ofrecen alternativas para las comunidades para alcanzar el bienestar social desde la generación de ingresos dignos.

 

Según la Encuesta de Micronegocios (Emicron) del DANE, al cierre de 2024, la cantidad de micronegocios aumentó un 2,1% frente a 2023. Sin embargo, la gran mayoría aún opera en la informalidad, lo que limita su acceso a crédito, formación, protección social y oportunidades de crecimiento. Es necesario entender mejor la formalización como una oportunidad para abrir puertas a mercados, mejorar condiciones laborales y financieras, generar mayor confianza de clientes, proveedores y aliados. Formalizarse gradualmente es dar un paso hacia la sostenibilidad y el fortalecimiento de la microempresa como motor del desarrollo local y nacional.

 

Si tienes una microempresa, repiénsala, es mucho más que un negocio para subsistir. Acércate a las instituciones del ecosistema para que saques el mayor potencial sin importar el tipo de empresa o sector al que pertenezcas.

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