Desde la oportunidad que he tenido acompañando a emprendedores, me he encontrado con que muchas veces las microempresas nacen con gran pasión, pero sin una herramienta clara para organizar sus ideas de negocio. Quiero compartirles en algunas de mis columnas una guía práctica y sencilla basada en el modelo canvas, una metodología fácil de aplicar que les ayudará a entender, mejorar o reinventar sus negocios.

Cuando un emprendedor empieza su negocio, suele iniciar por la idea o el producto. Pero antes de invertir tiempo y dinero, hay una pregunta clave: ¿quién es mi cliente? En el modelo canvas, eso se llama “segmento de clientes” y es el primer paso para construir un negocio sostenible.

Pensemos en Sandra, una madre cabeza de hogar de Bello, que quiere vender postres. Ella podría hacer flanes, tortas y mousses, pero ¿para quién? ¿Vecinos? ¿Restaurantes? ¿Cumpleaños? Decidir a quién quiere llegar le permite entender qué tipo de postres ofrecer, a qué precios y por qué canales.

Una vez define que su cliente ideal son madres ocupadas que no tienen tiempo para cocinar pero quieren un detalle dulce para sus hijos, todo cambia. Ya no hace postres grandes, sino porciones individuales; los ofrece por WhatsApp y entrega a domicilio después del colegio.

Identificar bien a quién servimos nos da claridad para los siguientes pasos: qué ofrecer, cómo hacerlo y cómo ganar dinero. No le vendemos a todo el mundo, le vendemos a quienes realmente necesitan lo que ofrecemos. Ese es el punto de partida de todo modelo de negocio.

¿A quién le estás resolviendo un problema o necesidad con tu negocio?

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