Venimos conversando sobre repensar el negocio con la ayuda del modelo canvas. Después de entender quién es nuestro cliente, lo siguiente es definir qué le ofrecemos: eso se llama la propuesta de valor. No es solo el producto o servicio, es lo que resuelve un problema o satisface un deseo específico del cliente.
Tomemos el caso de Carlos, un joven de Itagüí que tiene un taller de reparación de bicicletas. Muchos vecinos andan en bici en el municipio, pero no tienen tiempo para ir a un taller ni herramientas para arreglarlas. La propuesta de Carlos no es solo “arreglar las bicis”, sino “te dejo la bici como nueva en un día, sin que tengas que moverte de tu casa”.
Eso significa que su valor está en la rapidez, en el servicio a domicilio y en la confianza. Ese valor es el que conecta con su cliente y lo diferencia de los demás.
Tener clara la propuesta de valor nos ayuda a no desviarnos, a enfocar la comunicación y a tomar decisiones. Si Carlos empieza a vender cascos o patinetas, puede distraerse de lo que realmente genera valor.
¿Qué valor único le estás entregando a tus clientes con lo que haces?